22 de oct. de 2012

Amor incondicional

El mundo entero puede amarte,
pero ese amor no te hará feliz.

La felicidad proviene del amor
que emana de tu interior.

Ese es el amor que realmente cuenta,
no el amor que los demás sienten por ti.

Tu amor por los demás es tu mitad;
la otra mitad puede ser un árbol, un perro, una nube.

Tú eres una mitad; la otra mitad es lo que percibes.

La mitad que te corresponde
es la del soñador,
y, el sueño,
es la otra mitad.


Siempre serás libre para amar.
Si eliges comprometerte en una relación
y tu pareja juega al mismo juego...
¡qué regalo!

Cuando la relación abandone del todo el infierno,
se amarán tanto a ustedes mismos
que no necesitarán el uno al otro en absoluto.

Se sentirán unidos por propia voluntad y crearán belleza.

Y esa creación mutua es el sueño del cielo.

Ya eres un maestro del miedo y del auto-rechazo.
Ahora lo que tienes que hacer es recuperar
el amor hacia ti mismo,
ya que con ese amor por ti mismo
te volverás tan fuerte y poderoso
que transformarás tu sueño personal de miedo
en un sueño de amor,
y sustituirás el sufrimiento por la felicidad.

Entonces, como el sol,
emitirás luz y amor en todo momento,
sin condiciones.


Cuando amas incondicionalmente,
tú el ser humano y tú el Dios
estás en sintonía con el Espíritu de la Vida
que se mueve a través de ti.

La vida no es más que un sueño,
y si creas tu vida con amor,
tu sueño se convierte en una obra de arte.

"LA MAESTRIA DEL AMOR"

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada