26 oct. 2010

Notas difusas sobre la educación

Hoy leí un artículo de blog donde una madre contaba sus dudas acerca de la eficacia de mandar a los niños a un rincón cuando han hecho algo "mal", la silla de pensar. (enlace)
Lo que allí se decía me parecía coherente, según la mentalidad de cada uno claro, pero los razonamientos de la escritora me parecieron correctos. Pero lo que más me llamaba la atención eran los comentarios de la gente, que en mi opinión reflejan la ignorancia y la manipulación de la sociedad (barbaridades incluso de decir que pensar es malo o que lo mejor son los castigos físicos) A parte decir, que lo que ellos llaman castigo por obligar a un niño a estar sentado aislado, no lo es porque el hecho de que vayan a empezar por fin a pensar por si mismos, eso sería maravilloso, lo que ellos pueden percibir es que se les margina de sus compañeros, se pueden burlar de él, le hacen ver que es malo lo que le están haciendo: castigo.



Por un lado está lo que pienso de la educación actual, porque como todo, cuestiono su "eficacia", si es lo más apropiado para conseguir la libertad de las personas, y por otro trato de ofrecer mi propia solución, cómo intentaría aplicar mis ideas si un día decidiese tener hijos, o como me imagino yo que se podría tratar a las personas en su etapa de infancia, que por supuesto también pueden ser cuestionadas por los demás, pero son mis ideas, no trato que nadie se las crea o las aplique.

Cuando pienso en mi infancia, o cuando veo la infancia de los demás, veo una gran manipulación. Veo una mente en blanco, y a un montón de personas escribir en ella, algunos con lápiz, el niño lo podrá borrar, alguno con tinta, intentando hacer un tatuaje del que dificilmente se librará en toda su vida. Pero ese niño no puede verlo, poco a poco cree ir entendiendo el mundo, aprendiendo lo que le van enseñando, asumiendo que esas palabras que hay escritas en realidad las escribió él, las ideas ajenas acaban por convertirse en propias, en lo que somos.


En esta sociedad, en la que se sigue hablando de tradiciones, (que quiere decir que si algo se ha hecho durante mucho tiempo debe seguir así y jamás cuestionarse, cómo si es una estupidez o incluso perjudicial para nuestra vida),  y lo que puede ser peor, que la mayoría de la gente cumple esas tradiciones, tal vez alguien piense rapidamente en ello pero poco más, algo que se acepta socialmente y que no cumplirlo supone quedarse al margen... A la gente que piensa así... no sigas leyendo, no va a gustarte mi opinión, tampoco lo pretendo, no vas a entender nada, como si te estuviese hablando de física cuántica, así que ve a perder tu tiempo en algo mejor para tu felicidad.

Ya he hablado de que el concepto que tenemos de libertad no es real, se nos ha metido en la cabeza que somos libres, una de tantas mentiras, y realmente pensamos que cuando somos adultos somos libres de decidir nuestra vida, pensando equivocadamente que nos pertenece. Las casualidades hacen que todos nos comportemos igual, alguno dirá Dios dice como tenemos que comportarnos, da igual, la verdad es que sí hay/hubo alguien (personas humanas) que nos dicen casi al pie de la letra lo que tenemos que hacer, y se le da muy bien, porque lo consigue, nadie es él en esencia, sino ese patrón establecido. 
Si nosotros de adultos no somos libres, imagínate ahora lo que pienso de la libertad de los más pequeños.  Es evidente que la vida de un niño tampoco es suya, en primer lugar parece ser de los padres, le han dado la vida, pero también lo es de la sociedad, de su gobierno, al que le hemos dado el derecho de "educar" a nuestros niños. Y el asunto que se trata en el blog del inicio parte de esta cuestión, el dilema que se plantea cuando nos damos cuenta que los métodos utilizados, obligados a cumplir, en nuestra opinión no son los más adecuados, al margen que seamos expertos en educación o en manipulación. 



Mi adoctrinamiento en la sociedad comenzó en las escuelas, he de decir que nada traumático como lo veía entonces, no era consciente de la realidad. Desde pequeña se restringía mis horas de sueño, me tenía que levantar a una hora determinada para ir a la escuela. Las asignaturas obligatorias, no podía decidir si ésta me interesa y quiero saber más o ésta es aburrida, no quiero oirlo. Horas y horas metida en un aula, como un animal en una jaula, escuchando a esos profesores que parecían saberlo todo. No vas a cuestionar, olvídate de poder decir en público yo creo que esto no es así, olvídate ya de tan siquiera pensarlo.

Vas a una clase con otros 20 niños más o menos, pero ¿eliges tu a esos niños con los que vas a pasar tantas horas, tantos días, tantos años? No, si te caen mal te aguantas, aprendes a comportarte como lo harás cuando seas mayor, fingiendo que te caen bien, porque te darás cuenta que cuantas más personas más poder, serás el líder de la clase para conseguir lo que te propongas de tus compañeros, serás uno más y jugarás a lo que otros decidan, serás humillado por niños abusones (afortunadamente parece que empiezan a ver este problema cuando además de violencia psicológica pasa a física). El caso es que la relación social con el resto de niños, algo positivo, algo que necesitamos, es más impuesto, sí, a lo mejor es más fácil organizarlo así todo, no discuto nada de eso, sólo que si yo volviese a ser niña querría elegir a las personas que quiero conocer, entre tantos niños más de uno no me caerá bien, pero NO es obligatorio fingir que sí, no tengo porqué hablarle tan siquiera. En cambio, si conociese más niños tendría más posibilidades de encontrar verdaderos amigos, aquellos más acordes con mi personalidad, mis intereses... Y es algo que tienes que hacer: amigos, de hecho en las escuelas es un indicativo de popularidad y demás. Por ejemplo, si la probabilidad de cada 10 personas que conociera es que uno sea compatible conmigo, si sólo puedo conocer a 20, la probabilidad es de sólo 2 personas que podrían ser lo que busco. Supongo que esto no se paran a pensarlo mucho los padres, pero luego hay cambios de colegio, cuando ya se había conseguido tener una amistad, o para solucionar que de esos 20 no haya uno bueno... Las personas que forman parte de nuestra vida creo que son muy importantes, pero desde pequeños nos limitan la capacidad de relacionarnos, acostumbrandonos a "lo que hay".

Luego están las normas, claro, piensas, es lógico, les educamos para que de mayores puedan vivir como nosotros. Claro, es lógico, a alguien le interesa que de mayor seas así, y lo mejor es empezar cuanto antes a intervenir, la mejor época para manipular a alguien está claro que es cuando es niño.
Y los niños las aceptan, porque es normal, de hecho es lo que sus padres practican en casa, supongo que otro día hablaré de ello. El mejor método para saber que alguien te está obedeciendo es cuando éste sufre, sabes que lo que hace no tiene nada que ver con su voluntad, le causa dolor, lo hace exclusivamente porque tu se lo impones. Y cuando eres niño y obedeces se supone que tienes respeto, pero cuando haces algo por cuenta propia, tu naturaleza puede que te impulse a hacerlo, se dice que no tienes respeto.

Debo tener las ideas contrarias al resto, porque para mí respetar nada tiene que ver con obedecer, yo puedo entender una opinión, la respeto porque proviene de otra persona, no trato de eliminarla, pero no tengo por que creerla yo tambie´n, el respeto me permite mantener mis opiniones.

El método de sufrimiento, castigos físicos o psíquicos, lo que persiguen es una utopía en la base, construir al humano perfecto, sin errores. Se basa en que puedes manipular totalmente a otra persona, puedes definir lo que está bien, y hacer que todo el mundo lo cumpla, porque si no le vas a castigar, y ante el miedo a ese castigo, no lo va a volver a hacer nunca más. Quiero pensar que sí alguien lee esto sepa que esto es imposible de conseguir en la realidad, que es como infinito, no podemos tener algo que no existe. Pero aún así, parece ser que es lo que mejor se nos ha ocurrido, que tras miles de años de evolución esto es lo mejor a lo que llegamos. Y se piensa que castigando vamos a poder manipular a otra persona, o educandola, para mí viene a significar lo mismo, vamos a conseguir nuestros deseos (los que creemos que son nuestros deseos, que esa es otra). Por ejemplo, sí mis creencias me dicen que la moralidad consiste en estar vestido, yo quiero mis hijos también crean como suya esa moralidad, les voy a imponer que vayan vestidos. Ellos no saben nada, no sabe lo que se ha definido como bien y mal, yo les puedo ordenar que hagan todo lo que a mi me de la gana basicamente. Sí los veo desnudos, les voy a regañar, tengo autoridad para impedir que eso suceda. Al final, lo verán como normal, cuando crezcan ni se les va a poder pasar por la cabeza en ir desnudos, han obedecido mis órdenes y han guardado esas opiniones como propias. Y este ejemplo todo el mundo lo hace, de ahí viene nuestra fantástica sociedad. Pero no nos damos cuenta que una idea, aún siendo absurda, aún siendo negativa para la propia persona, con este método podrían convertirse en normal, y formar parte de eso que entendemos por educación, y todo eso que hacemos, aún sin tener sentido, puede ser considerado tradición, durante miles de años.

Y la capacidad de aprender que tenemos yo creo que es básica para nuestra supervivencia, al observar a la naturaleza encontramos los ejemplos más claros, pero sí somos tan inteligentes, si de verdad sabemos estas cosas, ¿por qué la gente no puede detectar que ciertas cosas fueron creadas por nosotros, y cómo tales pueden evolucionar, ser mejores? Sí, es básico para que la sociedad permanezca intacta, para que los que se benefician sigan beneficiandose siempre, pero a mí personalmente no me beneficia en absoluto, y consideraría tonta si siguiese pensando siempre igual.

Es evidente que la educación que se impone en las aulas no es perfecta, más de uno se atreve a hablar sobre esos fallos, intenta proponer soluciones, y la mayoría son rechazadas. El concepto de cambio que nos han metido es el de miedo, la sensación que se quiere que provoque la palabra estabilidad, es felicidad, lo que implica que la rutina, el cumplir las normas sin dudar de ellas, el ser siempre igual y aceptar las mismas ideas, tiene que provocar algo positivo en nosotros. Cambiar las cosas, asociado al desorden, al caos, al miedo, descontrol, se asocia todo junto como negativo, para que la gente sienta que no quiere eso y busquen los conceptos que interesan y benefician a unos.



En mi opinión, cada persona en su caso debería buscar una solución radical a este problema, ir al origen del tema. En mi caso, si tuviese hijos, querría ante todo que fuesen felices en su vida, y no tratar de imponerles el concepto de felicidad a lo establecido. Y tal vez haría que fuesen a clase, no quisiera ponerme en el lado contrario de prohibirles una experiencia que comparten el resto de personas, aún no considerandola adecuada. Pero no les haría ver que mi objetivo es que participen en ese circo, que sean actores como en el show de Truman, no tendrían que sacar sobresalientes para demostrarme que son inteligentes, no tendrían que hacer los deberes para demostrarme que son obedientes, no tendrían que asistir a todas las clases porque yo les obligase, ni cumplir con los horarios establecidos. Es evidente que tendría que entender la sociedad en la que vivimos, saber de la responsabilidad de los actos, las consecuencias por incumplir las normas que te pueden sancionar digamos, igual que si estas con tus amigos jugando al parchis, sus normas serán estúpidas pero como nos las cumplas los demás no te dejarán jugar, poco importa que ni tú ni ellos las hayan inventado...
Y son sólo ideas, ahora mismo se que no quiero un hijo en mi vida, querría ofrecerle lo mejor de mí misma, dedicarle el tiempo que se merece, y ahora no soy dueña ni de mí tiempo, es propiedad de la sociedad mediante los trabajos forzados  remunerados.

Sobre los castigos, pienso que no es más que otro error humano de las personas perfectas que somos. Otra forma de imponer las ideas sobre otro, aunque este sea indefenso y pueda entenderse como abuso. Quizás muchas cosas las hubiese aprendido igual sin ellos, algunas incluso mejor. Porque a pesar que durante mi infancia en mi familia nunca hubo castigos fuertes como en la mayoría de las familias imagino, cómo castigar sin salir de casa, sin hacer esto o lo otro, sí que recuerdo cada restricción que tenía como un sentimiento negativo, no me producía felicidad precisamente, tal vez no quisiese hacerlo, pero el simple hecho de saber que no se podía hacer me hacía sentir mal (más adelante se transformó además en atracción, hacer aquello que no estaba permitido para sentir que podía elegir libremente, y hacerlo no era lo que quería realmente, pero sí demostraba a esas personas que no podían imponermelo). Todas las prohibiciones te hacen sentir mal, al margen de cuestionar su eficacia o si es la mejor opción como dije antes. Y los castigos en la infancia sólo son experiencias negativas que no elijes, que tienes que sufrir aunque no quieras. Me parece más que lógico que puedan crearse traumas así, que el comportamiento de muchas personas se apoye en experiencias traumáticas sufridas durante la niñe, no identificadas, y lo que es peor, consideradas como normales por la sociedad, que somos todos.

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